Adivinar para qué sirve una máquina

Resumen de la ponencia que voy a presentar de forma virtual en el II Congreso de la Sociedad Latinoamericana Peirce, Universidad de Caldas, Manizales, Colombia.

Fecha y hora: jueves 23/09/2021, 10:00 hora de Colombia, 17:00 hora de España.

Grabación: https://drive.google.com/file/d/1-9xmeg9r5lePNOzwNf3wQSGyD4uEwo_P/view


La abducción de la causa final en los artefactos

En la primera parte de la charla, se expone brevemente la concepción peirceana de la abducción: en una primera época, Peirce concibe la abducción como una modalidad de inferencia junto a la deducción y la inducción; posteriormente su pensamiento evolucionó hasta entenderla como la primera etapa en el proceso de investigación científica, la invención de hipótesis. Estas hipótesis tienen tres características:

  1. son susceptibles de control experimental,
  2. tienen capacidad explicativa, y
  3. están sujetas a criterios de economía de la investigación.


¿Para qué se hizo este artefacto?

A continuación, se propone realizar un experimento mental con el fin de ilustrar que:

averiguar el propósito o finalidad de un artefacto del que solo conocemos su comportamiento observado se parece a la abducción peirceana: es inventar un tipo de hipótesis.

No obstante, se diferencia fundamentalmente en que la finalidad de un artefacto no es empíricamente verificable. Los experimentos pueden revelar y verificar las regularidades, pero no el diseño; las explicaciones finalísticas no son verificables ni falsables. Dicho de otra manera, con experimentos podemos conocer la eficacia de un artefacto («para qué sirve») pero no su propósito («para qué se hizo»). Así pues,

solo podemos conocer el propósito de un artefacto preguntando a su artífice.

La ciencia moderna se ha caracterizado por rechazar la finalidad como principio explicativo de las leyes de la naturaleza, siguiendo el principio baconiano: nam causarum finalium inquisitio sterilis est, et, tanquam virgo Deo consecrata, nihil parit (la investigación de las causas finales es estéril como una virgen consagrada a Dios, nada pare / nada aporta).

Sin entrar a valorar si los seres naturales tienen o no finalidad intrínseca (especialmente los vivientes), lo que sí está claro es que los artefactos humanos se definen precisamente por su finalidad, de tal modo que es imposible entender, construir y probar una máquina o artefacto cualquiera si no se tiene claro para qué debería servir. Por lo tanto,

la propia actividad tecnológica humana es una refutación, si se quiere parcial, del rechazo positivista a la finalidad.

¿En qué tipo de relación causa-efecto pensaba Peirce cuando hablaba de la abducción? ¿Solo en la causalidad de tipo eficiente? El método científico peirceano depende del “valor autocorrectivo de la inducción”, si se persiste en ella: “La esencia de la verdad radica en su resistencia a ser ignorada”. Pero, como hemos visto, este método no puede alcanzar el conocimiento de la finalidad.

¿Qué pensaba Peirce de la posibilidad de conocer la causa final? ¿Compartía el rechazo moderno a la finalidad? ¿Era Peirce positivista, entendido como que solo conocemos hechos y regularidades, pero no el sentido de lo que ocurre en el universo?


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