¿Puede ser libre una máquina computacional? (2): Qué es ser libre

Esta es la segunda de una serie de tres entradas publicadas originalmente en Naukas como una unidad.

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Qué es ser libre

La mayoría de la gente asume, sin gran reflexión de por medio, que los seres humanos somos libres, es decir, que somos responsables de nuestras decisiones. Y somos responsables, precisamente, porque podemos decidir actuar de una manera u otra; en otras palabras, no estamos completamente determinados por los estímulos que recibimos de nuestro entorno, ni por nuestra educación, ni por nuestra genética. Sin duda todos estos factores nos condicionan, imponen límites a nuestra libertad, pero no determinan completamente nuestra respuesta. El peor ataque que puede sufrir mi libertad no es que me encierren en una prisión o me tapen la boca, sino que supriman mi voluntad (mi libertad interior, mi capacidad de decidir) mediante un concienzudo lavado de cerebro, usando propaganda, drogas, o lo que sea.

No faltan, sin embargo, quienes niegan que la libertad sea una característica humana real. El argumento suele ser que, puesto que somos seres materiales, estamos sometidos a las leyes deterministas de la materia, luego no somos libres. Desde esta perspectiva mecanicista, el comportamiento de todos los seres vivos, incluyendo a los humanos, se explicaría mediante las leyes de la naturaleza y el procesamiento de información en el cerebro, de modo análogo a lo que ocurre en un ordenador: el comportamiento está completamente determinado por los estímulos recibidos y su correspondiente procesamiento neurológico, conforme a programas más o menos complejos de origen biológico o cultural.

Así pues, ya sea para afirmar que somos libres, o para negarlo, podemos asumir que ser libre implica no estar completamente determinado por algo exterior a uno mismo. Pero hay varias formas de no estar determinado. La primera y más evidente es estar in-determinado, lo que significa añadir incertidumbre al comportamiento resultante. Se puede añadir un factor de aleatoriedad en la toma de decisiones (tirar una moneda al aire para elegir si tomo helado de chocolate o de vainilla), o puede ocurrir que por la propia incertidumbre física el comportamiento no se ejecute exactamente como se había ordenado. No obstante, el indeterminismo apenas añade nada a la situación anterior. No nos engañemos, la mecánica cuántica no es el ansiado refugio de la libertad. Desde ambas perspectivas, determinismo e indeterminismo, la libertad es una ilusión del cerebro, es decir, no es algo real que pueda influir en el comportamiento humano.

Ser verdaderamente libre, en un humano o en un robot, implica por tanto la posibilidad de autodeterminación, es decir, ser dueño de las propias acciones, y por tanto responsable. Esta autodeterminación puede todavía darse de dos modos distintos.

  • Autodeterminación hacia un objetivo. En esta versión, el individuo libre persigue un cierto objetivo, y puede elegir entre diferentes comportamientos para lograrlo. Pero el objetivo, como tal, está dado. Aquí hay una afirmación bastante modesta de la libertad, que consiste solo en la posibilidad de elegir entre varios medios para alcanzar un fin dado y, como mucho, la posibilidad de aceptar o rechazar ese fin.
  • Autodeterminación del objetivo. En esta versión, mucho más radical, el individuo libre no solo se determina a sí mismo hacia un objetivo, sino que también determina por sí mismo el objetivo: el objetivo no está dado, hay que inventarlo. Por así decirlo, el ser libre no solo tiene un destino, sino que también se forja su propio destino. No solo elige cómo convertirse en algo, sino también en qué quiere convertirse. Parafraseando a nuestro autor universal, “Yo sé quién soy, y sé quién puedo llegar a ser” [1]. Y esto es precisamente lo que hace que sea tan difícil tomar ciertas decisiones.

La autodeterminación de Don Quijote

Así entendida, la autodeterminación plantea dos difíciles problemas que no vamos a resolver aquí. El primero, de carácter metafísico, es el problema mente-cuerpo, es decir, la relación entre lo inmaterial y lo material (en cualquier caso, el dualismo cartesiano no es una solución válida, puesto que un ente inmaterial no puede interaccionar con un ente material; la relación mente-cuerpo debe ser de un tipo radicalmente diferente a la interacción que se da entre los cuerpos materiales). El segundo es el problema moral de la arbitrariedad en la elección autodeterminada de los fines: ¿Importa si uno elige este o aquel fin para su vida? ¿Hay ciertos fines mejores que otros?

Mañana concluiré esta serie tratando de extraer mis atrevidas conclusiones de lo dicho hasta ahora.

NOTAS

[1] “Yo sé quién soy —respondió don Quijote—, y sé que puedo ser, no solo los que he dicho, sino todos los Doce Pares de Francia, y aun todos los nueve de la Fama, pues a todas las hazañas que ellos todos juntos y cada uno por sí hicieron se aventajarán las mías”. Miguel de Cervantes, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605), Parte I, Capítulo V. Curiosamente, el otro genio universal dice algo muy parecido, que solo a primera vista es contradictorio: “Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser”. William Shakespeare, Hamlet (1600), Acto cuarto, Escena V (Ofelia a Claudio). Ambos autores ponen de manifiesto la apertura de la naturaleza humana a una plenitud que no está prefijada.

Créditos de las imágenes

http://www.oporteteditores.com/el-quijote-o-el-impredecible-exito-de-un-fracasado/

22 pensamientos en “¿Puede ser libre una máquina computacional? (2): Qué es ser libre

    • Hola Javier,

      Un gusto tenerte por aquí.

      Entiendo “interaccionar” en sentido restringido, es decir, “interacción física”. Me parece que es claro que un ente que no es físico no puede ejercer ninguna fuerza física sobre otro ente físico.

      En este artículo no he podido extenderme en dar una explicación más detallada, aunque en la próxima serie (que espero pueda salir a mediados de septiembre) seguramente abordaré este tema.

      A riesgo de adelantar algo fuera de su contexto apropiado, considera lo siguiente, referido a la estructura o arquitectura de un sistema:

      ¿Que cómo “interacciona” la estructura de una máquina con sus piezas? La pregunta no tiene sentido para un ingeniero, y eso no quiere decir que la estructura deje de ser esencial para entender la máquina. La estructura no “interacciona” con las piezas, ni las piezas con la función, ni la función con la fuerza motriz.

      Saludos,
      Gonzalo

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      • Si defines “la interacción física” es aquélla producida por entes físicos, está claro que los entes espirituales, aunque existan, no pueden producir interacción física. Para mí eso es un caso de “begging the question”, porque la definición ya incluye la respuesta.

        Otra posibilidad es partir de la premisa de que no existe nada ajeno al universo físico. Entonces está claro que sólo los entes físicos pueden producir efectos físicos.

        En cambio, si entendemos el universo físico como un sistema pero admitimos la posibilidad de que existan entes no físicos, nada impide que algo alguno de estos entes (por ejemplo, Dios, los ángeles o las almas, en caso de que existan) interaccionen con él produciendo efectos físicos; por ejemplo, moviendo un objeto de un lugar a otro.

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      • >> nada impide que algo alguno de estos entes … interaccionen

        Lo que lo impide es, ni más ni menos, que no son entes físicos.

        Dices que lo mío es “begging the question”. Puede ser. Defino “interaccionar” de esa manera porque me parece que es muy impropio describir la relación entre entes inmateriales y entes materiales como una “interacción”. Tan impropio como decir que “la estructura de mi brazo interacciona con mi brazo y lo mueve”.

        Hablar de “interacción” denota una manera de expresarse que, a mi modo de ver, manifiesta la profunda -y perniciosa- influencia que el dualismo cartesiano ha tenido en nuestra cultura occidental moderna.

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  1. El razonamiento aquí expuesto es de una calidad bajísima.

    Se afirma que se es libre si se pueden tomar decisiones (Sobre objetivos dados o a la hora de elegir objetivos), pero en ningún momento se demuestra que tomar una decisión no dependa del estado y contenido del cerebro de una persona en un momento concreto.

    Si depende del contenido y estado del cerebro, es un hecho determinista. No hay libertad.

    Si no depende del contenido y estado del cerebro, estamos recurriendo a un homúnculo o alma que tome esta decisión.

    La separación entre mente y cuerpo siempre es cartesiana.

    Si no entramos en cartesianismos, la mente es una abstracción que hacemos para una función concreta (y determinista) del cerebro. Hacemos esa abstracción porque nos resulta más sencillo trabajar con esa abstracción. Es una diferencia epistémica, no ontológica.

    Separar mente y cerebro es como querer separar la velocidad de un corredor de su cuerpo, como si la velocidad fuera un ente individual que pudiera existir sin el cuerpo. No tiene sentido.

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    • Igual es que lo has leído demasiado deprisa.

      De hecho, en la tercera parte de esta serie (que debe ser leída como una unidad) reconozco explícitamente que no he demostrado que los seres humanos son verdaderamente libres, en el sentido de autodeterminados. No lo he demostrado, porque tampoco era mi objetivo.

      Tú pareces pensar que no somos libres, porque estamos determinados por el estado de nuestro cerebro. Con mayor razón deberías pensar entonces que una máquina no puede ser libre, y por tanto estamos de acuerdo en la tesis central de estos artículos.

      También estamos de acuerdo en que separar mente y cerebro al modo cartesiano es un error. En el comentario que está justo antes que el tuyo ya he contestado a otro lector en ese mismo sentido. Me parece acertado por tu parte decir que la diferencia es epistémica, no ontológica, y me gusta el ejemplo que pones del corredor. Supongo que te darás cuenta que si no se puede separar la velocidad de su cuerpo, tampoco se puede separar el cuerpo de su velocidad. Tanto la velocidad como el cuerpo son reales, pero no son cosas (diferencia ontológica), sino aspectos (diferencia epistémica).

      En lo que no estamos de acuerdo es en tu planteamiento del problema como un dilema (“Si depende del contenido… Si no depende del contenido…”): o bien estamos determinados y no hay libertad, o bien es necesario recurrir a un homúnculo cartesiano. Pienso que aquí eres tú el que sucumbes a la concepción exclusivista cartesiana de la causalidad en el sentido de “interacción física”, como si no pudiera haber otras formas de causalidad. Mira también mi primera respuesta al lector anterior.

      Sobre este tema tengo pensado escribir en el futuro, de modo que no me voy a extender más ahora.

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      • “reconozco explícitamente que no he demostrado que los seres humanos son verdaderamente libres, en el sentido de autodeterminados. No lo he demostrado, porque tampoco era mi objetivo.”

        Entonces no he entendido el texto. Daba por hecho que defendías que el ser humano es libre y que tu demostración era decir que como decidimos, somos libres.

        ” Con mayor razón deberías pensar entonces que una máquina no puede ser libre”

        Por supuesto. Ni los humanos (Que somos máquinas biológicas). La libertad es una entelequia pobremente definida. Cualquier persona que use el concepto de “libertad” como algo no determinista / mecanicista es que no se ha parado a hacer una definición exhaustiva.

        “Pienso que aquí eres tú el que sucumbes a la concepción exclusivista cartesiana de la causalidad en el sentido de “interacción física”, como si no pudiera haber otras formas de causalidad. ”

        Por favor, desarrolla el tema. No sé cómo se puede salir de esta conclusión sin admitir la existencia de una realidad no física.

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      • Escribiré más adelante sobre el tema. Mientras tanto, y hasta que tenga tiempo de escribir una versión más divulgativa, puedes leer si quieres mi artículo Discovering the principle of finality in computational machines, particularmente las secciones 4 y 5.

        Tengo muy claro que las explicaciones físico-mecánicas no bastan para explicarlo todo en el universo, hay cosas que se les escapan, sin ir más lejos toda la tecnología en tanto que fabricación de artefactos. Mi primera serie de artículos en este blog trata precisamente sobre esto: Qué es una máquina.

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      • Bueno, si vas a tirar por la existencia (ontológica, no epistémica) de entes inmateriales (“las explicaciones físico-mecánicas no bastan para explicarlo todo en el universo”), aquí hay poco que discutir.

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      • Eso es exactamente lo que NO hago.

        Si de verdad tienes interés, no prejuzgues y lee con mentalidad abierta.

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      • Ya estamos atacando a nivel personal con lo de la mentalidad abierta…

        En fin, sólo hay dos opciones: O las explicaciones físico-mecánicas bastan para explicarlo todo en el universo (porque todo en este universo es materia) o no bastan (porque hay cosas que no son materia).

        Has defendido lo último. Cualquier argumento que intente evadir esa dicotomía es un sofisma. Y te animo a demostrar que me equivoco.

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      • No pretendía ningún ataque personal.

        Te he dado dos referencias. Léelas, ahí está lo que buscas.

        Y yo no he dicho que hay cosas que no son materia, sino que las cosas tienen aspectos materiales y aspectos no materiales (diferencia epistémica, como tú decías, no ontológica).

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  2. Aham.

    Entonces si ontológicamente todo es materia y (de nuevo ontológicamente) todo tiene una explicación físico/mecánica, la libertad es solo un concepto útil desde un punto de vista epistemológico, pero inexistente desde un punto de vista ontológico. Correcto?

    He leído por encima las referencias. Todo se limita al mismo argumento: dar por hecho la existencia ontológica de un concepto epistemológico.

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    • Me temo que todavía no entiendes el argumento. Una lectura por encima sin duda no es suficiente.

      Es más, pienso que caes en el error que me achacas, dar por hecho la existencia ontológica de un concepto epistemológico.

      Las leyes físico-mecánicas son nuestra forma de comprender la estructura material de lo real. Pretender que la materia es físico-mecánica, y nada más que físico-mecánica, es un salto indebido. Naturalmente que pienso que estas leyes responden, mejor o peor, a la realidad; el error está en la reducción de lo real a lo que podemos conocer de esa manera.

      No es verdad que todo tiene una explicación físico-mecánica: el funcionamiento, diseño y construcción de los artefactos no se puede explicar solo desde esa perspectiva. Ese es el argumento que he desarrollado en Qué es una máquina, y que todavía no has entendido.

      Así que no estoy de acuerdo en que ontológicamente todo es materia. La realidad que conocemos tiene aspectos materiales, pero también tiene otros aspectos. Lo he demostrado para las máquinas; no lo he demostrado para la libertad humana.

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  3. “Así que no estoy de acuerdo en que ontológicamente todo es materia.”

    Luego defiendes las existencia ontológica de entes no materiales, como dije el lunes a las 10 de la mañana.

    Ánimo con ello.

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    • Eso es lo que tú dijiste, pero no es lo que yo he dicho.

      Repito: la realidad tiene aspectos materiales que se pueden comprender mediante las leyes físico-mecánicas; pero esa misma realidad (no otra) tiene también aspectos que no son físico-mecánicos, es decir, materiales.

      Esto no implica decir que hay entidades no materiales, sino que las entidades reales tienen aspectos no materiales. Algo que se manifiesta en cualquier tipo de artefacto, no hace falta ir más allá.

      La reducción de toda la realidad a sus aspectos materiales denota pobreza epistemológica. La sustancialización o cosificación de la materia (es decir, atribuir consistencia ontológica a la materia, sin darse cuenta que lo material no es más que un aspecto, junto a otros, de la realidad) es el mayor error de Descartes, que todavía sufrimos en toda la cultura de Occidente.

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  4. “La reducción de toda la realidad a sus aspectos materiales denota pobreza epistemológica.”

    Of course. Reduccionista. Lo siguiente que me llamarás será cientificista. Y después, cerrado de mente.

    Ah no, que eso ya me lo has llamado.

    Insisto: Ánimo con esa huida hacia adelante. No dejes que una sólida base filosófica te desmonte la bonita historia de que las personas somos (o tenemos aspectos que son) algo más que materia.

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    • Yo he dado argumentos, tú te has limitado a aferrarte al axioma materialista-determinista.

      Tú mismo has reconocido que no habías entendido este artículo, y que el otro solo lo has leído por encima.

      Me recuerdas a aquellos que no querían mirar por el telescopio de Galileo porque su astronomía era imposible de acuerdo con “una sólida base filosófica”.

      Galileo Galilei presentando su telescopio en Venecia, por H. J. Detouche. Wikimedia Commons.

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  5. “Tú mismo has reconocido que no habías entendido este artículo”

    No, lo que reconocí, es que había entendido (incorrectamente) que tú defendías que el ser humano es autodeterminado. Aunque en realidad sí que lo defiendes, pero niegas defenderlo.

    “y que el otro solo lo has leído por encima”

    Porque se reduce a lo que he dicho desde el principio: Das por hecho la existencia ontológica de entes epistemológicos. De este brete no sales si no es por sofismas (como intentar darle la vuelta a lo que significa ontológico y epistemológico).

    “Me recuerdas a aquellos que no querían mirar por el telescopio de Galileo”

    Compararse a sí mismo con Galileo aunque se estén defendiendo principios anti-científicos… Llamar cerrado de mente y/o reduccionista a los que disienten… Defender la existencia de entes inmateriales… Reformular ciertas palabras (decir aspectos en lugar de entes, cuando “ente” comprende TODO lo que existe) para ajustar los argumentos… Me pregunto dónde se ven este tipo de comportamientos…

    En fin… Lo que me sorprende es que te hayan aceptado un artículo con argumentos tan pobres. Me gustaría ver la opinión de los revisores o del editor sobre esto para tener una mejor idea de la naturaleza de “Foundations of Science”. Tiene toda la pinta de ser del tipo de revistas que aceptarían artículos como “Transgressing the Boundaries: Towards a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity”.

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    • No has entendido esos dos artículos, porque en ninguno de los dos defiendo que el ser humano sea autodeterminado. Sería bueno limitarse a lo que intento argumentar, y no a lo que tú crees que pienso.

      En el primer artículo defendemos (los dos autores) que las máquinas computacionales no pueden ser autodeterminadas. En el segundo defendemos que las máquinas computacionales no pueden explicarse solo mediante principios físico-mecánicos. No has rebatido ninguna de estas dos tesis, ni los argumentos que aportamos.

      En cuanto a las dos revistas donde se han publicado los dos artículos, no voy a defenderlas, porque la solidez de un argumento no se basa en dónde se publica. Pero siéntete libre, tú mismo puedes investigarlas, o escribir una carta al editor protestando por su publicación, o intentando rebatir lo que se dice en ellos.

      P.S. Espero que no consideres ofensivo que te diga que te sientas “libre”.

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      • “En el segundo defendemos que las máquinas computacionales no pueden explicarse solo mediante principios físico-mecánicos. No has rebatido ninguna de estas dos tesis, ni los argumentos que aportamos.”

        Rebatido está. Por activa y por pasiva. Ya no sé cómo volverlo a decir. Usas conceptos epistemológicos (explicación, utilidad, objetivo, etc.) como si fueran entes reales desde un punto de vista ontológico. Por la misma lógica, puedes decir que el número 4 existe desde un punto de vista ontológico. He visto a gente “demostrar” la existencia de Dios basándose en la existencia ontológica de los números.

        Pero el argumento es falaz. Es un petitio principii. Si empiezas dando por hecho que “utilidad” u “objetivo” son entidades reales, puedes concluir que cualquier cosa (como la libertad, o Dios) es una entidad real.

        Todas esas abstracciones, conceptos, números, ideas, etc, son impulsos eléctricos de nuestros cerebros. La utilidad de una máquina, la libertad de una persona, o la belleza de un atardecer no existen más allá de nuestros cerebros.

        Por cierto, el cuartil en el que se encuentra una revista sí da una idea orientativa de la calidad de su contenido. “Foundations of Science” está al borde de estar en el tercer cuartil. Tus argumentos no pasarían la revisión en una revista de primer cuartil. Entre otras cosas porque tienes un barullo brutal entre ontología y epistemología (acabas de decir que “una máquina no se puede explicar sólo mediante física”, y la palabra “explicar” implica que estás hablando sola y exclusivamente desde un punto de vista epistemológico).

        Ah, escribir en negrita no da más peso a un argumento.

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